Este es, palabras más, palabras menos, el título de la noticia que recorre la web en estos últimos días. Pero como veremos más adelante, lo importante de esta noticia no es el hecho que menciona el título, ya que no se trata de un caso aislado. Muchos programadores de empresas de software privativo se estuvieron pasando a las filas del software libre desde hace años.
No, señores. No se trata simplemente de un disidente que se pasa al bando contrario. Se trata del testimonio invaluable de un programador de dos mundos, y de su impactante visión del futuro, plasmada en un libro de distribución gratuita: “After the Software Wars” (Después de las Guerras de Software).

Keith Curtis fue programador de Microsoft por espacio de 11 años, desde 1993 hasta 2004. En la actualidad, utiliza exclusivamente software libre, y es un activo promotor de la idea de que el software libre puede ayudar a allanar el camino para un siglo 21 donde haya un renacimiento en muchos campos, que van desde la inteligencia artificial (coches que se conducen a sí mismos) a los viajes espaciales, pasando por curas a enfermedades, mejor administración de recursos naturales y soluciones a problemas ambientales.
El hardware necesario para lograr todas estas cosas ya está disponible desde hace décadas. “La clave para acelerar el progreso tecnológico es el software libre”, escribe. “La diferencia entre libre y no libre” (software privativo) “es similar a la brecha entre la ciencia y la alquimia. Antes de la ciencia, estaba la alquimia, donde la gente resguardaba sus ideas, porque quería acaparar el mercado de los mecanismos utilizados para convertir el plomo en oro.”
Keith señala que hay un importante paralelo entre nuestros días y el final de la Edad Media, que se produjo cuando la sociedad comenzó a compartir libremente los avances en matemáticas y ciencias.
Ninguno de sus argumentos son nuevos. Lo intrigante es que vengan de una persona con sus antecedentes.

Keith empezó a trabajar en Microsoft en 1993 como pasante en el grupo de desarrollo de FoxPro. No era la tecnología ideal sobre la que soñaba trabajar (el lenguaje xBASE le parecía “extraño”) pero era su puerta de entrada a la empresa, y la que lo llevó a otros proyectos relacionados con bases de datos, para después terminar trabajando en prácticamente todos los grupos de desarrollo de la compañía: Windows, Office, MSN, plataforma de dispositivos móviles e investigación.
Durante todo ese tiempo, Keith usó exclusivamente productos Microsoft. “Tenía todo el software que quería gratis, y pensaba que el software libre iba a estar siempre detrás del software privativo,” recuerda. “Usando Windows, me sentía tan confortable como Neo en The Matrix, sin las balas y el cuero.”
Pero un día cualquiera de 2004, simplemente sintió que debía renunciar. Ya no quería seguir trabajando como programador en la empresa de software más grande del mundo. No había ninguna razón importante, simplemente un montón de pequeñas razones. Había acabado de terminar el desarrollo de Microsoft SPOT Watch, un producto destinado al fracaso comercial desde el principio. Todos los conocimientos que había acumulado en esos años solamente le servían para manejarse en el mundo Microsoft. Ganaba suficiente dinero, pero no tenía tiempo para disfrutarlo. Su jefe estaba contento con él, pero aún así, Keith no estaba motivado. No quería seguir haciendo lo mismo que había estado haciendo por más de una década. Miraba a su alrededor, y todo lo que había por hacer era mantener programas anticuados y trabajar en proyectos sin futuro. En resumen, Keith renunció porque trabajar en Microsoft le aburría.
En ese entonces, la experiencia de Keith en software libre era cercana a nula. “Como muchos de mis compañeros en Microsoft,” recuerda, “estaba vagamente al tanto del software libre cuando salí.” Poco tiempo después, y por recomendación de un ex-compañero, decidió probar Fedora, una de las distribuciones GNU/Linux más populares en ese entonces (lo es hasta ahora) y de entrada quedó sorprendido por la facilidad de instalación. En menos tiempo de lo que esperaba, ya se encontraba navegando por la web. “No tenía idea de qué hacer después, pero el mero hecho de que todo haya funcionado, me dijo más acerca del potencial de Linux que cualquier cosa que haya leído antes.” Y afirma: “No puedes, por accidente, construir un avión que realmente vuele.”
Pero lo que más le impresionó a Keith fue el potencial de GNU/Linux. Tenía a su disposición toneladas de aplicaciones: Firefox, OpenOffice, GIMP, Audacity, MySQL, y muchas más por descubrir. La interfaz gráfica le pareció fácil, rápida, pulida y personalizable. En cuestión de segundos pudo instalar el servidor web Apache y así tener acceso al vasto mundo de PHP. “Instalar WordPress me tomó 15 minutos la primera vez, pero sabía que una vez que me acostumbrase, podría hacerlo en sólo un minuto.”
Keith resume su experiencia en una oración: “A mediados de 2005, ¡estaba enamorado de las computadoras otra vez!“ Y sentencia: “Una computadora con Windows es una triste broma.”
¿Y sus años en Microsoft?
“Me encantó trabajar ahí, aprendí muchas cosas, y disfruté del privilegio de trabajar junto a muchas mentes brillantes.”
Pero…
“Como muchas cosas en la vida, fue divertido mientras duró.”
Sobre su libro, que tardó tres años en escribir, dice: “Este libro ciertamente no pretende ser una amarga opinión acerca del futuro de Microsoft, aunque creo que están fritos.”
En 2003, Linus Torvalds pronunciaba una frase memorable en el mismo tono: “En serio, no pretendo destruir a Microsoft. Eso sería sólo un efecto colateral completamente no intencional.”
“After the Software Wars”, una lectura fascinante, difícil de interrumpir, se puede descargar libremente de Lulu.com
El blog de Keith Curtis es keithcu.com
Para más referencias (en inglés):
New York Times:
A Microsoft Veteran Embraces Open Source
OS News:
Ex-Microsoft Employee: Free Software Will Kill Microsoft
CIO.com:
Ex-Microsoftie: Free Software Will Kill Redmond
Opensource Magazine:
Keith Curtis Authors a Case for Free Software that Could Change the World
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